¿Cómo tratar con un superior que te controla en todo? Este tipo de jefes se les llama técnicamente un “micro-administrador”. ¿Como tratarlo? Con paciencia, sugiere el libro The Office Survival Guide: Surefire Techniques for Dealing with Challenging People and Situations (La guía de supervivencia en la oficina: técnicas infalibles para lidiar con personas y situaciones difíciles)
Dicho sea de paso: ¿es correcto el enfoque de un jefe al ser excesivamente controlador? El liderazgo usa técnicas como participar, colaborar y supervisar. Pero si estas se llevan a un punto excesivo y afecta la calidad y el desempeño laboral de otros: eso se llama micro-administración, y eso sucede porque los jefes pierden de vista la situación general (recuerdo un jefe que tuve, siempre asomando detrás de nuestras espaldas con su pregunta favorita, la cual era “¿Qué le falta?”. No importaba lo bien que se hiciera un trabajo, su única preocupación era asegurarse que saltáramos de una actividad a otra inmediatamente, pero mientras tanto no enfocaba su atención en otros problemas que requerían su coordinación y que, por no prestarles atención, el resultado era que al final precisamente complicaban o entorpecían nuestras labores). Cuando los jefes tratan a los empleados como niños (recordándoles cosas obvias, que los empleados ya saben, explicándoles cómo se hace algo simple que ellos han hecho miles de veces, etc.), eso causa frustración a los últimos.
¿Qué hacer? Si se siente que lo ahogan, exprésese, pero de forma respetuosa y positiva. Pregúntele al superior qué espera de usted y que opina de su trabajo. Déjele saber que puede estar seguro de que usted puede cumplir con los objetivos y que eso lo puede lograr sin ser supervisado de continuo.
La sugerencia de NY Times 25 de junio 2006 (edición dominical Prensa Libre Guatemala) es que su conversación debe estar en términos de cómo puede efectuar mejor su trabajo no de cómo él (el jefe) puede mejorar, ya que un ambiente acusador no le ayudará a usted a lograr nada.
A veces quizá sea posible y apropiado pedir una explicación al jefe por la forma en que maneja las cosas. Ejemplo: un nuevo jefe exigía reportes diarios y varios tipos de informes, algo que no era exigido antes. El empleado afectado se sintió muy incómodo y pidió respetuosamente una explicación: el jefe le dijo que todo eso lo enviaba a sus superiores respectivamente como constancia de desempeño. Entender ese detalle: que los informes no se iban a la basura, le permitió tolerar más la manera de llevar las cosas de su jefe.
La última pregunta es ¿Qué tanto debe aceptar la interferencia administrativa? A corto plazo quizá deba aceptar algunas molestias para lograr más independencia a largo plazo. Una sugerencia sería que usted se anticipe a su jefe en lo que él pudiera requerir de usted, aún antes de que él tenga oportunidad de solicitarla. También podría elaborar un calendario con su jefe y trabajar en armonía con eso.
Cuando se da al jefe lo que desea, generalmente se elimina el temor que motiva en él su excesivo control: gradualmente él debería exigir menos.
Pero también es posible que él no cambie. En ese caso usted puede pedir un traslado interno de área (para “sacudírselo”) o, al final, buscar otro empleo…
Un cambio drástico, cierto, pero aliviante: después de todo, lo que usted elige en su carrera, es algo que un “microadministrador” no puede controlar.