Abajo: facsimile de la caràtula de la primera edicion de los Viajes de Gage en 1645
Although Thomas Gage (sended from England) was a missionary of the Catholic Church for some time, his story is fascinating. The obstacles that he found in him years devoted to teach the type of cristianism that he proffessed, theese are the same obstacles that one find now, when a person is trying help to the mayan people. The follow condensed story is only about him life in Guatemala, (New Spain was the name for the Spain´s colonies in America)
(Inserto este considerable texto aquí pues donde lo tenía antes en la página en tripod.com a veces es muy lenta para cargar)
Links interesantes acerca de Tomas Gage :
http://www.google.com/search?q=cache:fn2901TAAZEJ:cvc.cervantes.es/obref/aih/pdf/04/aih_04_2_052.pdf+tomas+gage+guatemala+inglaterra&hl=es
ingles/english: search "Thomas Gage" here (type the name in the search bar)
http://historicaltextarchive.com/search.phphttp://www.famousamericans.net/thomasgage/
--PDF http://chapinland.tripod.com/sitebuildercontent/sitebuilderfiles/Thomas_Gage_Viajes_Guatemala.pdf
Thomas Gage en la Nueva España
RELATO CONDENSADO
Thomas Gage en GuatemalaAlgunos datos biográficos: Tomás Gage fue un fraile aventurero, comodón, amante del buen vivir. Y al final de su vida se convirtió en un cínico, tránsfuga y renegado. Nació hacia el año 1600 (no se registra fecha exacta) de origen irlandés, hijo de una familia tradición completamente católica, estudió en Francia y en España en los conventos jesuitas por desición de sus padres, quienes esperaban hacer de Tomás Gage, así como de sus cuatro hermanos, unos esforzados misioneros de la conversión de Inglaterra (en cuya lucha estaban empeñados los jesuitas españoles).Estudiando en Valladolid, Gage declaradamente abomina a los jesuitas y entra en la orden de los dominicos (en ésa época eran dos facciones de religiosos en lucha declarada).Es como dominico que Gage llega a Veracruz en 1625. De México pasa a Guatemala y entra en la misión religiosa de la Ciudad. Vive doce años en la "Nueva España" (los territorios conquistados), la mayor parte de ese tiempo en Guatemala, entre los indígenas casi siempre. Conoce sus costumbres, su lengua, sus sentimientos, su psicología como muy pocos podrían lograrlo. Gage describe su relato en una forma que desconcierta e intriga: el lector vacila entre creer y no creer lo que el astuto fraile cuenta. En 1637 regresa a Inglaterra habiendo ya perdido toda vocación de misionero. También aborrecido por sus parientes (sus padres habían sido condenados a la horca en 1592 por esconder misioneros católicos, pero fueron rescatados en el camino al verdugo) quienes lo desheredaron a él por abandonar a los jesuitas en Valladolid. Todavía en Inglaterra busca oportunidades y beneficios materiales, y comodidad (piensa ya más en la tierra que en el cielo); solicita ayuda de sus hermanos y al fin, después de viajar por Europa regresa a Inglaterra y abandona definitivamente la orden de los dominicos, después de cometer tropelías y deslealtades sin fin, vendiendo y delatando a prominentes católicos. Se sujeta a todas las pruebas de sumisión y arrepentimiento ante los obispos anglicanos (la Iglesia de Inglaterra) para que lo acepten al servicio de los puritanos e imperialistas. Finalmente en agosto de 1642 se le autoriza decir su sermón de retractación en la iglesia catedral de San Pablo. Su relato gozó de gran popularidad en su época como pocos libros. Una razón está en las fantásticas y fabulosas narraciones de Gage (mezcla de mentira y verdad, de detalles exactos así como de descripciones imaginativas, de exageraciones de minas de oro y tesoros fabulosos). Estos relatos despertaban el interés de las potencias europeas, en especial de Inglaterra que ansiaba expandirse y formar colonias en América. Gage describe las costas de Guatemala como desamparadas incitando el asalto inglés sobre las colonias españolas. Es más, en la edición inglesa, la dedicatoria de su relato es para "el capitán de los ejércitos del Parlamento" y recalca que "se empleen las tropas inglesas en tan justo y honorable designio en América".El propio Cronwell en 1654, habiendo madurado la acariciada idea de expansión inglesa hacia el oeste (su "Western Design") encarga a Gage su informe sobre una operación de ataque y desembarque a las costas de la América española y lo envía a él como capellán, en la expedición que zarpa de Portsmouth y va directamente hacia el mar Caribe. Aunque esta expedición fue derrotada en Santo Domingo, sin embargo dejó un fruto del imperio ingles: la isla de Jamaica. Es en esta isla donde muere el inquieto Gage, a principios de 1656.
La obra de Gage fue muy leída y discutida. Además se tradujo a varios idiomas europeos: inglés, francés, alemán... etc. Su relato se divide en tres partes, del cual LA TERCERA PARTE (el documento a continuación de 23 capítulos) trata EXCLUSIVAMENTE DE GUATEMALA. Los relatos son de gran interés y a través de ellos se dio a conocer Guatemala en el mundo. Aunque muchas veces cae en exageraciones (como buen irlandés), hay que agradecer a Tomas Gage la simpatía, el cariño y la admiración que se perciben sinceros, sentimientos con que trató las cosas de Guatemala en sus narraciones.
CAPITULO 1
DESCRIPCIÓN DEL ESTADO, DEL GOBIERNO, LAS RIQUEZAS Y DE LA GRANDEZA DE LA CIUDAD DE GUATEMALA Y DEL PAÍS QUE DE ELLA DEPENDE.
Apenas había andado yo mil pasos desde la iglesia de Jocotenango cuando empecé a notar que las cuestas y montañas se separaban unas de otras para proporcionar un espacio considerable donde se extendía el valle. La reputación de ésta ciudad y lo que de ella había yo oído en México y Chiapas me habían hecho creer que estaría fortificada con buenas murallas, torres y bastiones para resistir a los que pudiesen atacarla. Pero acercándome, cuando menos lo esperaba, me encontré dentro de ella sin haber visto murallas, ni pasado puertas ni puentes, sin toparme con guardias que me preguntaran de dónde venía o a donde iba. Al pasar por una iglesia recién construida rodeada de casas chicas, de techo de teja unas y de paja las otras, pregunté cómo se llamaba aquella población. Me contestaron que era la ciudad de Guatemala*, que la iglesia se llamaba San Sebastián, y era la parroquia del lugar.*(Cuando Gage habla de "la ciudad de Guatemala", esto se refiere a la ciudad conocida hoy como "Antigua Guatemala". Cuando él hable del "Presidente de Guatemala", se refiere al presidente de la Audiencia Real, autoridad suprema en la Colonia).Esto disminuyó mucho la opinión que tenía de la grandeza de esta ciudad, me parecía que estaba otra vez en Chiapas, me adelanté hacia unas casas a la derecha y al frente de ellas habían muladares. Entonces entré en una calle más ancha con casas por ambos lados que presagiaban la proximidad de la ciudad. Al volver los ojos vi un magnífico convento que era el punto donde debía yo terminar mi viaje y descansar. Llegué a la puerta y pregunté por el prior, quien se presentó dándomela bienvenida. Me aseguró que no solo no permitiría que me faltara nada sino que haría más de las órdenes que había recibido. Después, entrando en conversación me dijo que había sido educado en España, en la provincia de Asturias, a donde abordaban ordinariamente muchos navíos ingleses, y por ello había podido conocer muchas personas de ésa nación y establecer amistades con ellas; y que puesto que yo estaba fuera de mi patria (Inglaterra) siendo un extranjero aquí, él me ayudaría en todo lo que fuese posible. Es de más decir cuál sería el gozo que sentí al encontrar un hombre que pensaba de tan diversa manera del padre Hidalgo y que tenía tan buena opinión de mi patria. Mi satisfacción fue mayor cuando vi el cumplimiento de sus promesas. Este prior se llamaba fray Jacinto Cabañas, y era el lector principal de teología de aquella universidad. Cuando vio que me hallaba yo deseoso de continuar mis estudios, y particularmente de asistir a sus lecciones de teología, me permitió que lo hiciera. Después de tres meses de ser su escolar, me hizo tener un acto de teología que él mismo presidió. En éste defendí delante de todos los doctores y teólogos de la universidad conclusiones contrarias a las opiniones de Escoto y Suárez. La principal cuestión fue la que toca a la concepción de la virgen María, que los jesuitas con Suárez y los franciscanos con Escoto, sostienen que fue sin pecado original en lo relativo a la culpa como ala mancha. Yo sostuve públicamente la opinión contraria con Santo Tomás de Aquino y todos los latinistas, los cuales dicen que la virgen fue concebida en pecado original igual que todos los descendientes de Adán. Este acto destacó por lo bien que hicieron los argüentes, el presidente y sustentante, en las pruebas y argumentos en pro y en contra. Se aseguró que muchos años hacía que no se había visto otro así. Los jesuitas daban patadas en el suelo y manazos en la baranda, diciendo a gritos que no podían sufrir una aserción semejante que calificaban de herejía. También dijeron que sólo en países herejes como Inglaterra se podía afirmar que la virgen había sido concebida en pecado. ¡Y que yo, criado y metido en ellos, podía haberme reservado para defenderla allí! También expresaron que era extraño que el doctor Cabañas, nacido en España y educado en sus universidades y primer lector en la universidad de Guatemala se prestara a presidir un acto así. Yo tranquilamente les contesté que no tenían razón para encolerizarse, puesto que no sólo habían razones fuertes para sostener mi opinión, sino que también se apoyaba en la autoridad de muchos teólogos sabios de la escuela de los tomistas. Después de esto yo ya no gozaba de crédito entre los jesuitas, pero sí entre los religiosos de Santo Domingo. Era muy notable el aprecio queme tenía el doctor Cabañas, y por la influencia de él y del prior de Chiapas (fray Juan Bautista), yo adquirí una importancia y estimación que ningún otro extranjero logró jamás entre los españoles. Estos dos padres tenían que reunirse en Chiapas el día de la Candelaria para la elección del nuevo provincial, no se olvidaron de mí y me propusieron para la vacante del curso de filosofía de la universidad de Guatemala, que dependía principalmente del convento de los dominicos. La propuesta se envío al capítulo de la provincia y al nuevo provincial, fray Juan Jimeno, solicitando me nombraran para empezar en la fiesta próxima de San Miguel. Mis protectores me dieron su favor con tanto empeño y autoridad, la cual casi nadie podía rehusarse, que obtuvieron fácilmente en mi favor aquella plaza. Recibí de su mano un despacho por el cual "fray Tomás de Santa María" (nombre que recibí), quedaba nombrado profesor de filosofía con atención al prior de ponerlo en posesión de este encargo. Este honor a un extranjero y recién venido, hizo que los criollos y otros que esperaban el mismo puesto dieran rienda suelta a su maledicencia contra mí. Pero todo esto sólo hacía que me resolviera más en instruirme y ser constante en las lecciones públicas, y ocupar mi tiempo día y noche para desempeñar con honor el encargo y corresponder a las esperanzas cifradas en mí Enseñé filosofía durante tres años. Puesto que veía la necesidad de sostener el honor de mi nación, no podia sufrir que algún español me aventajara en argumentos y conceptos. Por eso, mientras los otros religiosos se iban acostar, yo me retiraba a mi celda y después de tomar una taza de chocolate a las nueve de la noche, estudiaba hasta las dos de la mañana, hora en que me acostaba para levantarme a las seis. Todo este tiempo no acepté los cargos ordinarios del convento, sólo me limité a predicar y oír confesiones. De lo contrario habría interrumpido mis estudios. Pero el prior Cabañas me importunaba frecuentemente para obtener licencias del obispo para que yo confesara y predicara en la ciudad yen la campaña. Yo resistí constantemente esto, hasta que vino el provincial a Guatemala y al oirme predicar una vez se resolvió que yo solicitara las licencias de obispo para ejercer el ministerio fuera de loslímites del convento, en otras iglesias y ganar así el dinero necesario para proveerme de libros.Cinco doctores teólogos me sinodaron por tres horas que es lo usual.Después de sufrir aquel rigor y ser aprobado me dieron dimisoriasmencionando el examen, para presentaarlas al obispo a fin de obtenerlicencia para confesar y predicar en el distrito de su diócesis: enconformidad con la bula del papa Clemente "Dudum de se ulturis".Ya que el obispo de Guatemala me tenía particular afición y deseabaprogresos de la buena literatura en la universidad, no necesitabarecomendaciones e inmediatamente me dió licencias para predicar yadministrar el sacramento de la penitencia a hombres y mujeres,excepto las religiosas. Esta licencia se estampó a la vuelta de misdimisorias con fecha 4 de diciembre de 1629.Me establecí en Guatemala para enseñar filosofía y predicar.Desempeñé también la cátedra de teología por tres meses, pero nopermanecía en aquel lugar más de tres años por razones que expondredespués. Haré una descripción de la ciudad y su circunferencia comoen los pueblos de la campaña donde viví siete años.
Esta ciudad, que los españoles llaman Santiago de Guatemala, está enun valle de una legua mas o menos de ancho cerrada por grandesmontañas. En su largo hacia la costa sur contiene un país vasto yunido que se ensancha un poco más allá de esta ciudad que hasta hoy sellama Ciudad Vieja, a una legua de Guatemala. A pesar de estarrodeada de montañas cuyas pendientes parecen inclinarse al oriente,sin embargo no molestan puesto que se han construido caminos cómodos ypracticables.El camino de México, desde Soconusco y Suchitepequez, se introduce ala ciudad por el noroeste, pero el que pasa por Chiapas atraviesa lasmontañas. Al occidente, por el mar del sur, el camino está en elvalle y es todo llano. Pero al sur y sureste el camino es sobremontañas altas y difíciles. Este camino es el ordinario desdeComayagua, Nicaragua y Golfo Dulce, donde se descargan los buques todos los años. Este es el camino tomado por quienes van a la ciudad por el este. Las dos montañas más vecinas son los volcanes. Uno es llamado volcánde Agua, erroneamente llamado así por los españoles pues "volcan" debellamarse a las montañas que arrojan fuego, alusión al dios pagano cuyo empleo ordinario estaba en el fuego. La otra montaña sí es de las que arrojan fuego. Estas famosas montañas están situadas frente una a la otra a cada lado del valle. La montaña de agua es de aspecto agradable, verde y cubierta de sementeras de maíz o trigo de India. Nace de él: fuentes, jardines, frutas y flores, junto al bello aspecto de sus verdes costas, serian suficiente materia para un genio como el de Marcial para figurar un segundo Parnaso descubriendo lastrazas del Pegaso, y hacer versos en loor de las ninfas y musas de aquel delicioso lugar de la América, que por lo menos tiene tres leguas de alto. La otra montaña (volcán) que está al frente es espantosa y desagradable, cubierta de cenizas, piedras y guijarros calcinados, estéril. No se oye más que el ruido del trueno, ardiendo fuego y azufre y llenando el aire de mortales y pestíferos olores. Así Guatemala está entre un paraíso y un infierno. El ruido es variable, pero mayor en verano que en invierno (desde octubre hasta abril)Por tres años antes de llegar yo a aquella ciudad, los habitantes abandonaron sus casas por espacio de nueve días por temor a los repetidos temblores y se retiraron a la plaza del mercado bajo tiendas y barracas a donde hicieron transportar las imágenes de los santos y entre otras la de San Sebastián, que también llevaron en procesión dentro de la ciudad.En el tiempo que estuve allí, el ruido de la montaña, el humo y las llamas, y los temblores de tierra en verano fueron tales, que cuando ya me acostumbré con el tiempo, califiqué a esta ciudad por el lugar más ameno y agradable que yo había visto en todos mis viajes, por quesu clima es mucho más templado que el de México y Oaxaca. Como aquellas ciudades aquí es abundante las frutas, hierbas para ensaladas, pescado y carne de buey, de carnero, de ternera, de cabrito, de volátiles: y caza como pavos, conejos, codornices, perdices y faisanes, lo mismo que trigo y maíz. También está bastante bien provista de pescados, tanto por el mar del sur, que nodista en algunas partes más de doce leguas, como por los ríos que desembocan en este mar, del lago de agua dulce de Amatitlán y de Petapa y de otro que está a tres o cuatro leguas de Chimaltenango. En cuanto al buey es constante que allí hay más que en ninguna otra parte de la América sin excepción, como se echa de ver por la gran cantidad de cueros que se remiten todos los años en España del país de Guatemala, en donde matan los bueyes mas bien por la utilidad del cuero que por comer la carne que por tanto no deja de ser muy buena aunque no igual a la de Inglaterra. Es tan barata que en mi tiempo trece libras y media de carne de buey no valían más que medio real, que es allí la moneda más pequeña y que vale cerca de cuatro sueldos seis dineros de la moneda de Francia. Aunque hay muchos terrenos para mantener ganado mayor, esto no impide que las provincias de Comayagua, San Salavador y Nicaragua hagan remisiones de ganado a Guatemala. La mayor parte de estos viene de los grandes terrenos que están en la costa Sur, en donde había un hombre que comerciaba en engordar ganado mayor, y que sin salir de susposesiones contaba más de cuarenta mil cabezas, sin contar las que llaman cimarrones o salvajes que están siempre en los bosques y en las montañas, y que los negros cazan como jabalíes, para que no se multipliquen tanto y que no hagan perjuicios. El caso siguiente servirá para justificar lo que llevo dicho. Hallándome un día en la feria del pueblo de Petapa con uno de mis amigos, Lope de Chaves, éste estaba obligado de abastecer de carne a seis o siete pueblos de los alrededores, y compró de un golpe y a un solo hombre seis mil cabezas entre grandes y chicas al precio de diez y ocho reales, o cuatro libras diez sueldos cada una. La manera que se observa en Guatemala para surtir la ciudad y los pueblos vecinos de carne de buey y de carnero era convocando pastores por medio de pregones, nueve o diez días antes del de San Miguel. En este tiempo se remataba en el mejor postor la contrata bajo pena de multa en beneficio del rey si faltaba a las condiciones establecida entre éste, los jueces y los habitantes de la ciudad. Si no tenía la carne de buey suficiente para llenar sus compromisos, debía completarla que le faltase con carne de carnero, dando la libra a proporción del precio del buey, y si le faltaban carneros debía suplirlos convolátiles, reportando el precio a proporción de la libra de carneroque debía dar, y la calidad de las familias que estaba obligado asurtir de carne; y como este privilegio se dá al mejor postor, osea,el que quiere ofrecer más al rey, sucede muchas veces que infinitas personas vienen el octavo día a la corte a ofrecer los unos más yotros menos; pero el noveno día que es el del remate se adjudican elprivilegio por todo el año al que ofreció más.Así no puede haber más de un carnicero abastecedor, quien está obligado a vender la libra de carne al precio que se le fija; mas siotro quisiera matar o vender carne sin permiso puede perseguirlo en justicia y hacerle pagar una multa. El que está obligado compra por ciento o miles el ganado que cree necesitar para proveer a la ciudad,a menos que él no tengo en sus poseciones ganados suficiente para el abasto. Aunque el carnero no es tan abundante como el buey, nunca falta pues traen muchos desde el valle de Mixco, de Pinula, Petapa, Amatitlán, dela comarca de la costa Sur y de otros lugares.
Yo conocí a un hombre llamado Alonso Cabata, que tenía siempre por lomenos cuatro mil ovejas. Es por esto que la ciudad de Guatemala estásiempre tan bien provista de víveres, y tan baratos que es muy difícilhallar un mendigo, porque con medio real de cinco sueldos puee unhombre tener carne para toda la semana, un poco de cacao, bastante pande maíz y muchas veces pan de trigo.
Esta ciudad contiene cerca de cinco mil familias, sin contar un barriode indígenas* llamado barrio de Santo Domingo, que contiene cerca deotras doscientas familias.*("indios" es el término que emplea el relato, pero lo correcto esusar el término "indígena")El sitio más hermoso de esta ciudad es el que le une al barrio de losindígenas llamado barrio de Santo Domingo, que contiene cerca de otrasdoscientas familias.El sitio más hermoso de esta ciudad es el que le une al barrio de losindígenas, llamado barrio de Santo Domingo, por haber allí un conventode este nombre.Allí es donde están las más ricas tiendas de la ciudad y los mejoresedificios. La mayor parte de las casas son nuevas y bien edificadas.Allí se tiene todos los días un pequeño mercado, donde algunosindígenas pasan todo el día vendiendo frutas, hierbas y cacao; perohacia las cuatro de la tarde está lleno durante una hora, donde lasindígenas vienen a vender cosas delicadas a los criollos como: atole,pinole, palmitos cocidos, manteca de cacao hechos con maíz y un pocode carne de gallina o de puerco fresco sazonado con chile o pimientolargo, que ellos llaman anacatumales/anacatamales.En esta ciudad hay un gran comercio porque se sacan con mulas, lasmejores mercancías de México, Oaxaca, Chiapas, Nicaragua y Costa Rica.Del lado del mar comercia con el Perú por dos puertos de mar, de loscuales uno se llama el pueblo de la Trinidad, que dista de la ciudadveinticinco leguas al sur, y el otro se llama Realejo, que distacuarenta y cinco leguas.Comercia también con la España por el mar del Norte, sirviéndose delGolfo Dulce que no dista más de sesenta leguas.Esta ciudad no es tan rica como otras pero no creo que ceda a ningunaen grandeza, porque en mi tiempo, además de muchos negociantes que seestima tener cada uno a lo menos treinta, cuarenta y cincuenta milducados sin valor había cinc que se creían igualmente ricos, y quetenía cada uno quinientos mil ducados.
El gobierno de todo el país, de los alrededores, de Honduras, deSoconusco, Comayagua, Nicaragua, Costa Rica, VeraPaz, Cuchutepeque yChiapas, depende de la cancillería o Audiencia de Guatemala. Porqueaunque todos los gobernadores de estas provincias son establecidos porsu Majestad Católica y el Consejo de España, con todo eso una vezinstalados en el ejercicio de sus destinos en este país, sus accionesestán sujetas a la justicia de Guatemala.Aunque el presidente no tenga la calidad de virrey como los de Méxicoy del Perú, sin embargo su poder es tan grande y absoluto como elsuyo. No tiene más de doce mil ducados de sueldo, pero si esinteresado puede ganar dos veces más con los regalos, tráfico y tantocuanto quiera como el conde de la Gomera, quien después de haber sidopresidente de esta ciudad se retiró siendo viejo, a las islasCanarias, su patria, rico de muchos millonesEl rey da todos los años cuatro mil ducados de pensión a cada uno delos jueces o consejeros de esta real Audiencia, y tres mil a suprocurador general que le son pagados por la caja de ahorros o por lasentradas del dominio Su Majestad Católica, que existe en esta ciudad.Sin embargo, lo que sacan de los régulos y del comercio es tanconsiderable que yo he oído decir a un juez, don Luis de las Infantas,que aunque sus empleos fuesen más honrosos en México y en Lima no eranmás lucrativos que los de Guatemala.
Cuando yo estuve allí hubo más procesos criminales que nunca, pormuerte, robos y cohechos, y no obstante ninguno de los criminales fuéahorcado, ni desterrado, ni preso, o multado, pues cada uno salía dellance por medio de regalos, de suerte que en ocho años no oí decir quese hubiera ejecutado uno solo en esta ciudad.Aunque las iglesias no sean tan ricas y bellas como las de México, loson bastante con respecto al tamaño de la ciudad.No hay más que una iglesia parroquial y catedral, que está situada enla plaza del gran mercado, todas las demás pertenecen a los conventosde los dominicos, de los Menores de San Francisco, de los padres de laMerced, de los Agustinos, de los Jesuítas y de otros dos de religiosasllamados de la Concepción y de Santa Catarina.Los conventos de los dominicos, de los francisanos y de los frailes dela Merced son magníficos y contienen cien religiosos cada uno. Elmás suntuoso de todos es el de los dominicos, donde yo viví, el cualse une con la universidad de la ciudad por mediode una gran calzadaque está frente a la iglesia.La renta de este convento consiste en ciertos pueblos de indígenas queles pertenecen, un molino de agua, una hacienda de trigo, otra en quese crían caballos y mulas, un ingenio o molino de azúcar, y una minade plata que se les dió en el años 1633, cuya renta líquida al añoasciende por lo menos a treinta mil ducados; lo que hace que estosreligiosos tengan no solamente con qué regalarse bien, sino poreconomizar, para construir y adornar magníficamete su iglesia yaltares.Además en el recito del claustro nada falta de todo cuanto puedecontribuir a los placeres y recreación de los religiosos.En el claustro bajo hay un gran jarín con una fuente en medio y unhermoso chorro de agua, de la que parten por lo menos doce caños quesurten dos viveros llenos de peces, y sobre los cuales se vensobrenadar gran cantidad de patos y otras aves acuátiles.Los otros conventos son también muy ricos, pero después del de losdominicos no había otro que igualara al de las monjas de laConcepción, en el que se contaban por lo menos mil personas entre lasreligiosas, las criadas y esclavas y las niñas que la monjas educaban,a quienes no sólo enseñaban a leer y escribir sino otras varias obrasy trabajos de manos.Las religiosas que profesan llevan por lo menos quinientos ducados dedote, otras seis, otras setecientos y hay algunas que llevan hastamil, lo cual proporciona al convento una gran renta, cuyos fondos lequedan después de la muerte de estas religiosas.Las que quieren tener criadas en el convento pueden hacerlosaumentando el dote a proporción o pagando su pensión.En este convento estaba doña Juana de Maldonado, hija del juez Juan deMaldonado de Paz, a quien el obispo de la ciudad veía muy seguido.Era muy bella y agradable, y no llegaba a veinte años de edad. Elhizo todo cuanto pudo por hacerla elegir superiora o abadesa a pesarde todas las antiguas religiosas. Esto causó tan gran disgreción enel convento que el escándalo salió hasta la ciudad, y muchoscaballeros y comerciantes corrieron al convento con la espada desnudaen la mano amenazando de echar las puertas por tierra y entrar paradefender a sus hijas contra la poderosa facción que el obispo habíasuscitado en favor de doña Juana de Maldonado, lo que sin dudahubieran hecho si el presidente don Juan de Guzman no hubiera mandadollamar al padre de esta joven religiosa con el fin de que interpusierasus respetos y súplicas para hacerla desistir de la pretensión de serabadesa, haciéndole conocer que esta dignidad no se podía confiar auna joven de su edad. Por este medio la división cesó del tododentro y fuera del convento, no sin gran vergüenza del obispo. Yella quedó sujeta a vivir en la obediencia de otra religiosa más gravey anciana que ella.Esta joven religiosa no solo era la admiración del convento sinotambién de la ciudad, tanto por la belleza de su voz y el perfectoconociemiento que tenía de la música, como por la buena educación quehabía recibido, en la que excedía a todas las jóvenes del convento yla ciudad; porque no solamente estaba de un gran talento y hablaba muy bien; sino que podía decirse era verdaderamente una de las nueve musas, y una Calíope para improvisar versos y con tales agudezas, queel obispo mismo confesaba que ésta era una de las cosas que le habíahecho encontrar más placer a su conversación. Su padre no escatimaba nada por ella y nada le parecía caro para satisfacerla, porque como él no tenía otros hijos, todos los días lehacía ricos regalos conformes a la calidad de una religiosa, porque ya le daba gabinetes enriquecidos de oro y de plata, y ya imágenes con coronas de oro y piedras, y cuadros de gran precio para adornar su cuarto. De suerte que con todo esto, unido a los regalos del obispo, que le daba cuanto tenía él (hasta el grado de que cuando murió no dejó con qué pagar sus deudas, pues se decía que le había dado todos sus bienes, se hizo tan rica que mandó hacer una casa para ella dentro del mismo convento, compuesta de muchos cuartos y galerías y un jardin para pasearse. Tenía además seis negras para servirla y trabajar en sus labores; pero tenía un particular placer en adornar una capilla o un gabinete para rezar sus oraciones que estaba magníficamente entapizado y adornado con cuadro de los más curiosos de Italia. El altar también estaba adornado a proporción de lo demás, con piedraspreciosas, coronas, candeleros y lámparas de plata, y cubierto de undoser bordado de oro.En este gabinete tenía también un organito y otros muchos instrumentosde música que ella jugaba algunas veces sola por divertirse y otrascon las religiosas sus amigas, o bien delante del obispo cuando veníaa visitarla.Finalmente en la ciudad corría la voz de que su capilla valía por lomenos seis mil escudos, que era demasiado para una religiosa que habíahecho voto de pobreza, castidad y obediencia. Después de su muerte todo esto debía quedar a beneficio del convento,y no cabe duda que con todas estas riquezas pudiera ganarse más y másla afección de las religiosas, haciéndose un partido bastante fuerte para hacerse elegir superiora. Porque la ambición y el deseo demandar a los otros han minado las paredes de los conventos, como lasabominaciones en las de Ezequiel, y se han apoderado del corazón de las religiosas que deberían ser humildes como pobres vírgenes mortificadas que han renunciado al mundo. Además de esta religiosa, hay allí otras y también religiosos que son igualmente muy ricos; porque si una ciudad es rica, como ésta, y se hace un comercio en ella, éstos estan seguros de tener parte. La abundancia y riquezas han hecho a los habitantes tan orgullosos yviciosos como los de México, porque allí la corrupción es más común que en cualquier otra parte de las Indígenas. Las mulatas, las negras, las mestizas, las indígenas y de mas mujeres y jóvenes de baja condición, son muy amadas y buscadas por los ricos. Están vestidascon tanto aseo como las de México y no son menos lúbricas que ellas, a pesar de que éstas viven entre dos montañas (volcanes) que las amenazan con la ruina y el castigo: Un volcán las amaga con eldiluvio que otra vez ha servido para ejecutar las venganzas de Dios, yel otro les representa una de las bocas del infierno que les prepara una lluvia de fuego como el que destruyó en otro tiempo la ciudad deSodoma.
CAPITULO 2DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA DE LA PROVINCIA DE GUATEMALA, DE SU COMERCIO,DE SUS COSTAS Y PUERTOS Y DE LAS ESTACIONES PROPICIAS PARA ARRIBARALLÍ. DEBILIDAD O FORTALEZAS DE SUS PLAZAS DE MAR Y DE TIERRA Y OTRASPARTICULARIDADES DE AQUELLA PROVINCIA.
La ciudad de Santiago de Guatemala es la capital de un gran Estado quese extiende más de trescientas leguas al sur hacia Nicoya y CostaRica, cien leguas al lado norte hacia Chiapas y los Zoques, sesenta allado de Vera Paz y Golfo Dulce al este, y diez o doce dirigiéndose ala mar del Sur.Desde Tehuantepeque ( a donde los grandes buques no pueden acercarse,y que dista veinte leguas de Guatemala) no hay ninguna ensenada paralas embarcaciones más cerca de ésta ciudad que la de la Trinidad.Las principales mercancías que se traen de esta costa a Guatemala, seextraen de las provincias de Soconusco y Suchitepequez, extremadamentecalientes y sujetas a frecuentes tempestades y rayos, y donde crece elcacao, el achiote, el mechasuchil, la vainilla y otras drogas para hacer el chocolate, algún añil y grana que se recoge a los alrededores de San Antonio, capital de todas las Suchitepeques. Toda la costa próxima a Guatemala, especialmente en las cercanías de la ciudad Yzcuintla o Ezcuintepeque (Escuintla), distante doce leguas, es el más rico de los países que dependen de esta ciudad: allí se fabrica la mayor parte del añil que se manda desde Honduras a España,y tiene gran número de ricas haciendas de ganado, cuyo terreno esfértil y util a sus habitantes por el comercio, pero incómodo por el clima muy caliente y sujeto a tempestads y rayos desde el mes de mayo hasta San Miguel. Si la población de Guatemala carece de armas y municiones de guerra,se debe a los negros desesperados y esclavos que viven en lashaciendas de añil. Aunque éstos no tienen más armas que un machete(especie de cuchillo grande para cazar ganado salvaje), sin embargoson tan desesperados que muchas veces han causado alarmas a la ciudadde Guatemala, y se han hecho temer de sus mismos amos.Algunos no temen enfrentar al toro más salvaje, por furiosos que esté,y de atacar los cocodrilos en los ríos, hata matarlos y traerlos a latierra.Entre la ciudad de Trinidad y el otro puerto llamado Realejo, hay unagran escala o pequeño golfo, donde las embarcaciones menoresacostumbran arribar para habilitarse de agua dulce y víveres de SanMiguel, pueblo compuesto de españoles e indígenas, y los que van aRealejo lo hacen por agua y en menos de un día a la ciudad vieja quedista dos millas de Realejo, mientras que por tierra se necesitan almenos tres dias.El lado principal de Guatemala es el que se extiende al este, hacia elGolfo Dulce o Santo Tomás de Castilla.Se podría fácilmente fortificar este golfo colocando dos buenoscañones a su entrada, la que es estrecha a causa de dos montañas ograndes rocas que existen a uno y otro lado, asegurando así el reinode Guatemala, y aún a una gran parte de la América; pero como no estádefendido, los buques entran libremente y con toda confianza, como yalo han hecho ingleses y holandeses; ya dentro se encuentra unaensenada tan espaciosa que podrían anclar mil navíos sin temor de lospueblos de San Pedro ni Santo Tomás de Castilla.Muchas veces oí a los españoles reirse de los ingleses y holandeses,porque estos entraron en el golfo y se retiraban sin saltar a tierra.Una vez los holandeses atacaron Trujillo (el puerto más considerablede Comayagua y Honduras) y lo tomaron. La mayoría de habitanteshuyeron a los bosques, confiando más en sus piernas que en sus brazosy armas. Los holandeses se contentaron con un mediano botín y sefueron, de lo que se alegraron tanto los españoles que hicieronprocesiones públicas para dar gracias a Dios y manifestar regocijo deescapar de tan gran peligro.
CAPÍTULO 3
CRUELDAD DE LOS ESPAÑOLES PARA CON LOS INDÍGENAS. AVARICIA DE UN RICOHACENDADO Y OTRAS OBSERVACIONES.
En el camino de Acarabastlán a Guatemala hay un sitio llamado AguaCaliente. A tres o cuatro leguas de Agua Caliente hay un río llamadode las Vacas. Desde este río se descubre el más hermoso vallado de éste país donde yo he vivido cinco años a los menos; se llama valle deMixco y de Pinula (nombres de dos pueblos de los indígenas) que está aseis leguas de Guatemala, y tiene cerca de cinco leguas de largo portres de ancho.Este valle está lleno de haciendas donde se logra mejor grano que enninguno de los terrenos de México. Él abastece de trigo la ciudad deGuatemala, donde se fabrica toda la galleta o bizcocho para los buquesque llegan al golfo.Hay muchos ricos hacenderos en este valle, aunque son rústicos y groseros.No debo olvidar entre éstos a uno de mis amigos llamado Juan Palomeque, a quien hubiese estimado más si hubiera podido obligarle a vivir como hombre y no como bestia, como hombre libre y no como esclavo de sus riquezas. Tenía él trescientas mulas puestas en el camino del golfo, que habíadividido en sus recuas y puesto al cuidado de un centenar de negros que le pertenecían y vivían en el valle de Mixco en diversas cabañas. La casa misma donde vivía era cubierta de paja, donde prefería estarmás bien que en las casas que tenía en Guatemala; y esto porque allívivía como salvaje en medio de sus esclavos, mientras que en la ciudad estaría obligado a vivir civilmente. Era tan cruel con sus negros que si había alguno malo lo castigaba casi hasta matarlo; había entre otros un esclavo llamado Macao, por quien le supliqué muchas veces en vano: las más veces lo colgaba delos brazos y lo azotaba hasta sacarle sangre de las espaldas y para curarle las heridas le echaba grasa hirviendo. Lo había marcado conun hierro ardiendo en la cara, las manos, los brazos, las espaldas, el vientre, los muslos y las piernas; este pobre esclavo fastidiado dela vida había pretendido ahorcarse varias veces, lo que impedí con misreflexiones y consejos.Era tan sensual y lascivo que abusaba de las mujeres de sus esclavos. Lo mismo hacía con las que de ésta clase había en la ciudad, casadaso solteras. Si alguna se resistía se dirigía al amo o ama de ella yla compraba, dando por ella mucho más de lo que había costado, y sejactaba diciendo qu él le bajaría la vanidad con un año de esclavitud!Mató a dos indígenas en el camino del Golfo, y compuso el asunto conmás facilidad con su dinero que si hubiera muerto un perro.
CAPITULO 4
DESCRIPCION DE PETAPA, SU COMERCIO, Y SUS COSECHAS.
Petapa es la reunión de dos palabras indianas: PET (estera) y THAP(agua), ya que es una estera la forma principal que adopta la cama de los indígenas... Petapa quiere decir entonces cama de agua, debido aque el agua del lago está llana, mansa y quieta. Antes de las primeras lluvias ponen fuego a los campos, quemando de esta manera la paja y reduciéndola a cenizas, las cuales se humedecen con el agua y abonan la tierra por este medio, que ellos estiman elmejor y el más útil.De Mixco el camino sube sobre una costa y conduce a un pueblo másgrande que éste: San Lucas. Aquí hace frío, temperatura que lo ha hecho rico y se han establecido en él los graneros de la ciudad de Guatemala.El trigo del valle no se puede guardar por largo tiempo sin que se eche a perder a causa de ciertos gusanos que se engendran en él, quellaman gorgojos. El clima es tan templado en aquel lugar de San Lucas, que el trigo se guarda dos y tres años después de trillado, con tal que se tenga cuidado de voltearlo de tiempo en tiempo; se llevan a este pueblo la mayor parte de las cosechas del valle, y está lleno degraneros, que ellos llaman trojas, las cuales no tienen suelos de tierra sino una tarima hecha de tablas, levantada del suelo cerca de un pie o dos, y cubierta de esteras. Aquí guardan el trigo loscomerciantes dos o tres años, hasta que encuentran el precio quedesean.De éste lugar a Guatemala no hay más que tres leguas cortas y una solabarranca o quiebra; sobre el camino se encuentran de un lado y otropueblecitos, que llaman "milpas", donde puede haber cerca de veintecabañas.
CAPITULO 5DESCRIPCION DE VERA PAZ, NACION QUE LOS ESPAÑOLES NO HAN PODIDOSUJETAR, HISTORIA DE UN RELIGIOSO QUE HIZO UN VIAJE ALLÍ.
Vera Paz (Verapaz) se llama así porque los indígenas de aquel paíshabiendo sabido que los españoles habían conquistado Guatemala y suscontornos, se sometieron a ellos pacíficamente.La capital de esta provincia se llama Cobán, donde hay un monasteriode los dominicos y es la residencia ordinaria del Alcalde mayor.Los españoles todavía no ha acabado de conquistar aquella provincia, apesar de los combates que han dado contra aquellos pueblos bárbaros einfieles que están en esta provincia y la de Yucatán.Sin embargo hubo un religioso de mis amigos llamado Fray FranciscoMorán que se arriesgó a ir entre estos bárbaros, y con dos o tresindígenas atravesó su país hasta Campín, donde encontró algunosespañoles que se asombraron mucho de su atrevimiento y de cómo habíaosado exponer su vida por aquel camino. Este volvió a Cobán y deallí a Vera Paz donde hizo una narración de su viaje diciendo, queviendo estos pueblos que él hablaba su idioma, y encontrándolo dulce ycomedido con ellos lo trataron con mucha humanidad; temiendo ellos(según decía él) que si le quitaban la vida, los españoles porvengarse, no los dejarían jamás en reposo hasta que no los hubiesenexterminado enteramente.Aquel país es muy montañoso y desigual y a pesar de que hay algunospueblos bastante grandes no hay más de tres o cuatro que seanconsiderables.El camino desde Guatemala hacia éste lugar es el mismo de que hehablado más arriba que se toma viniendo del Golfo hasta el pueblo deSan Lucas, y de allá se prolonga por sobre la costa y las montañas queestán al lado del valle de Mixco.A estas montañas se les llama Sacatepeques (Sacatepéquez), de palabrasindígenas "sacate" (hierba) y "tepec" (montaña), osea "montaña de hierba".Hay cuatro pueblos considerables, el primero se llama Santiago (con quinientas familias), el segundo San Pedro con seiscientas; el terceroSan Juan que tiene otras tantas; y el cuarto Santo Domingo de Senaco con unas trescientas familias.Estos cuatro pueblos son muy ricos. El clima muy frío en los dos primeros, pero caliente en los últimos dos. Hay muchas haciendas, donde se cosecha mucho trigo y maíz.En Guatemala hay muchos pueblos y mejor poblados que en ninguna otra parte de la América, y si los indígenas se ejercitaran en el arte militar y a manejar bien las armas, no habría en toda América ningúnlugar que fuera más fuerte en pueblo que Guatemala; más losespañoles los envilecen y maltratan dejándolos no solamente sin armasde fuego, picas y espadas sino hasta sin arcos y flechas: esto les haquitado no sólo el ánimo, sino también la afección que hubieran podido tener por ellos. Los españoles deben estar seguros que si se hicieran incursiones para invadir el país, esta gran multitud deindígenas serían otros tantos contrarios que tomarían partio por los enemigos, o en el caso de quedar fieles no les serviría de nada.
CAPITULO 6
ESTADO EN QUE SE ENCUENTRAN LOS INDÍGENAS DE GUATEMALA, SUS COSTUMBRESY MANERA DE VIVIR DESDE LA CONQUISTA.
La condición de los indígenas de Guatemala es tan lamentable y dignade lástima, como todos los demás pueblos de América: se puede decir de ellos lo que el capítulo primero de Exodo, versículo séptimo acerca de Israel, que eran fértiles, crecían y se multiplicaban abundantemente haciéndose fueres y llenando el país. Por eso Faraóndice a sus vasallos: "es necesario gobernarse sabiamente con ellos, de miedo que no lleguen a multiplicarse, y que cuando llegue alguna guerra no se unan a nuestros enemigos y combatan contra nosotros".Por ello les pusieron vigilantes para hacerlos trabajar, fabricando ladrillos, mezcla y otras obras, con tanto rigor y severidad que esta servidumbre les hizo la vida pesada y les obligó a implorar laasistencia del cielo para deshacerse de ella. Aunque hay alguna diferencia entre el pueblo de Israel y losindígenas, sin embargo la comparación de unos y otros está relacionadacon la opresión y en la manera de tratarlos.La condición de ellos es tan miserable que, aunque los reyes de Españano hayan querido jamás consentir a hacerlos esclavos como se les hasolicitado varias veces, sin embargo su existencia es tan miserablecomo la de éstos. He conocido algunos que después de haber servido alos españoles, de los cuales no habían recibido otro salario quegolpes y heridas, se metían en la cama resueltos a morir mas bien quesufrir mas tiempo una vida tan llena de miserias, rehusando todos losalimentos que sus mujeres les representaban, prefiriendo dejarse morirde hambre a vivir tan abatida y desgraciadamente.
CAPITULO 7
METODO QUE USAN LOS ESPAÑOLES CON RESPECTO AL SERVICIO QUE SACAN DELOS INDÍGENAS, Y CUAL ES SU CONDUCTA CON ELLOS.
Puesto que no hay bastantes españoles para hacer todas las obrasnecesarias en un país tan grande, y no teniendo todos los medios decomprar esclavos, se encuentran en la necesidad de servirse deindígenas, dándoles un salario.Por ello se mandó que todos los lunes ó domingos por las tardes seríanrepartidos trabajadores indígenas entre los españoles.En cada distrito hay un "juez repartidor", que según la lista quetiene de las casas y haciendas de los españoles, está obligado adarles a ellos un número de indígenas todas las semanas.Se nombra un pueblo o lugar donde deben juntarse todos lostrabajadores y los españoles del distrito.Cuando llegan al sitio llevan todos los útiles necesarios: azadones,palas, picos, hachas. Y víveres para una semana: tortas secas de maíz, budín, frijoles, un poco de chile o pimiento largo, y algunos pedazos de carne fría para uno o dos días. Con la cama en la espalda que consiste en una manta de lana gorda con que se envuelven, acostándose en el suelo. Son encerrados en la casa de la ciudad dándoles palazos y a otros bofetones y puntapiés si no quieren entrar. El "juez repartidor" llama a los españoles según lista y les da la cantidad de trabajadores necesarios. Después les quitan a ellos una manta o alhaja que sirva de prenda, por temor de que huyan. Además los españoles dan al oficial del reparto medio real de cinco sueldos por cada trabajador, lo que es bastante: hay oficiales que tendrán entre 300 y 400 indígenas para cada semana. Si un español se queja de que algún indígena se le ha escapado, se le busca y después se le ata de los brazos a un poste en la plaza del mercado donde se le azota públicamente en las espaldas. Pero si un pobre indígena se queja de que los españoles le han hurtado alguna herramienta o su salario, no se le hará ninguna justicia. De ésta manera se venden los indígenas cada semana por cinco sueldos por día. No se les permite por la noche ir a ver a sus mujeres, aunque donde trabajen esté a mil pasos de su pueblo. Hay algunos que van a abusar de sus mujeres cuando los pobres maridos están ocupados en labrar la tierra. Otros azotan porque los consideran perezosos, o les dan cuchilladas o les rompen la cabeza por disculparse de sus acusaciones. Otros les roban sus instrumentos, o parte o el total de su salario, diciéndoles que ellos habían pagado medio real por sus servicios y que al no hacerlos, no estaban obligados al pago. Otros se veían en la situación de que a mediados de la semana ya no tenían en qué ocupar a los trabajadores, así que astutamente (sabiéndola afección que estas pobres gentes tienen de volver con sus familias) ¡les preguntaban los miércoles cuanto dinero les darían por darles permiso de irse! De esta manera sacaban 1, 2 o 3 reales de cada uno, dinero que usaban para comprar carne, chocolate para quince días, viviendo ociosamente a costa de estas pobres gentes. Así es como este pobre pueblo trata de ganar su vida entre los españoles; con dolor y agonía piden a Dios que los ponga en libertad y no tienen otro consuelo que el que les dan los sacerdotes, aconsejándoles que sufran todo por amor de Dios y por el bien del Estado.
CAPITULO 8
VESTIDOS DE LOS INDÍGENAS, SUS CASAS, OCUPACIONES DOMÉSTICAS, SU POLICÍA Y MATRIMONIOS
Sus vestidos generalmente consisten en un par de calzones de lana o tela que llegan hasta las rodillas, andando desnudos la mayor parte del tiempo. Algunos llevan sandalias de cuero. Una camisa muy corta con una manta llamada ayate, anudada a la espalda y arrastrando el otro extremo. También usan algún sombrero. Otras veces llevan su cama que es una manta de lana, en la que se envuelven. Su camisa y calzones les sirven de almohada. Otros usan una especie de estera ("petate"). Otros se acuestan en la tierra después de un arduo día de trabajo, como si se hubieran acostado en buena cama. Las mujeres usan como falda una manta bordada con muchos colores y de una sola pieza, que va atada alrededor de la cintura. No usan camisa sino una especie de sobrepelliz que llaman "guaipil" (güipil), que tiene mangas anchas y abiertas, prenda que usualmente va muy adornada. Las más ricas llevan brazaletes y pendientes y sus cabellos están entrenzados con listones; no tienen gorra ni cosa alguna con qué cubrirse, a no ser las más ricas que cuando van a la iglesia o una visita llevan una especie de velo de tela de Holanda o de cualquier tela fina traída de España o China, que les cubre la cabeza y toca casi la tierra, que atan alrededor de ellas con una cinta y es lo más caro de su vestido. Sus casas son pobres chozas cubiertas de paja, compuestas solamente de uno o dos cuartos bajos, en uno de los cuales disponen sus comidas haciendo el fuego en el medio entre dos o tres piedras, sin chimenea ni tubo alguno para que salga el humo fuera de la casa; de manera que esparciéndose en ella el hollín se pega por todas partes a la paja del techo, lo que hace que toda la casa parezca una chimenea. Hay cuatro o cinco camas según el número de la familia (los más pobres solo tienen un cuarto donde disponen su comida, comen y duermen).Muy pocos tienen cerraduras en sus puertas, pues no teniendo otros muebles que ollas, cántaros, platos de barro y tazas para tomar el chocolate, no temen que les roben. También tienen un baño en el patio, donde se bañan con agua caliente, que es toda su medicina cuando se sienten indispuestos. Cada pueblo está dividido en tribus que tienen un jefe a quien se dirigen cuando se trata de algún asunto importante. Cuando alguno de ellos quiere casarse, el padre del joven que quiere tomar una mujer de otra tribu se va a ver al jefe de la tribu a que pertenece ella, a fin de enterarlo del casamiento de una tal joven con su hijo. Los jefes de ambas tribus conferencian juntos sobre las condiciones del contrato. Estas conferencias duran usualmente 3 meses, durante los cuales los padres del joven deben comprar la novia con regalos y pagar los gastos de comida cuando los jefes de las tribus consideran juntamente con los padres de los novios, lo que dura ordinariamente todo el día. Se examina después de muchos días la afección que una de las partes pueda tener por la otra; si sucede que no se llega a un acuerdo sobre el matrimonio, los padres de la muchacha están obligados a restituir a los del novio todos los gastos hechos y todos los regalos. Las hijas no tienen herencia en los bienes de sus padres y muriendo éstos todos sus muebles e inmuebles se dividen por partes iguales entre los hijos varones. Si hay alguno que no tenga casa o que quiera techar de nuevo la suya, éste avisa a los jefes de las tribus, quienes avisan a los habitantes del pueblo para contribuir a esta obra, estando cada uno obligado a llevar un haz de paja u otros materiales. Así, en un día se acaba una casa con la asistencia de muchas personas. Además esto les cuesta sólo el chocolate que dan de beber en grandes tazas que contienen más de un azumbre; añaden un poco de añil y chile pimiento largo, otras veces llenan la mitad de la taza de atole y la otra mitad con chocolate.
CAPITULO 9
MODO DE VIVIR DE LOS INDÍGENAS, SU COMIDAS Y DIVERSAS BEBIDAS
Con frecuencia su comida es un plato de frijoles negros y blancos (de los cuales hay gran cantidad que conservan secos para todo el año).Cuecen estos con chile con lo cual se consideran satisfechos.
Mas cuando no pueden obtener frijoles, suelen comer tortillas, que son unos pastelillos redondos hechos con la pasta del maíz, que ellos comen calientes al salir de una tortera ("comal") donde las cosen. Las comen después solas o con chile o mojándolas en agua salada y un poco de chile machacado. Cuando el maíz está aún verde y tierno hacen cocer la mazorca con la espiga y hojas que la cubren, y la comen después con un poco de sal. Yo he comido esto muchas veces y lo hallé muy delicado y nutritivo como nuestros guisantes verdes, pero hacen aumentar la sangre. También comen unos erizos, con sabor muy delicado que hasta los españoles más distinguidos comen también. Los españoles lo estiman tanto que aún en tiempo de cuaresma no quieren privarse de él. Afirman entonces que no es carne, pues aunque el animal tenga ése sabor, esta criatura se alimenta de hormigas y madera seca. Esta es una cuestión muy agitada entre sus teólogos; porque unos opinan que sí se puede comer en cuaresma y otros no. Hay también una especie de lagarto que se come mucho y lo llaman "iguana". Son mayores que un conejo y se parecen a un escorpión en la figura, teniendo en el lomo escamas verde y negras.
CAPITULO 10 BEBIDA EXTRAÑA DE LOS INDÍGENAS. MANERA DE QUE ABUSAN LOS ESPAÑOLES SU INCLINACIÓN POR LA BEBIDA.
Los indígenas hacen entre ellos ciertos brebajes mucho más fuertes que el vino, y los fabrican en grandes cántaros o jarros de barro. En ellos echan un poco de agua llenándolos después con melaza o jugo de caña de azúcar o un poco de miel. Le agregan para darle fuerza: unas raíces y hojas de tabaco. Incluso he visto echar en los cántaros sapos vivos!. Despues cierran el jarro y lo dejan fermentar durante 15 días o un mes hasta que el sapo esté consumido. Abren el jarro y convidan a sus amigos, usualmente en la noche, por miedo a ser descubiertos por el sacerdote. Siguen bebiendo hasta estar completamente borrachos. Esta bebida la llaman "Chicha" y huele muy mal, y causa muertes especialmente cuando le han metido sapos. Cuando viví en Mixco me avisaron de una gran reunión para tomar esta bebida. Tomé conmigo a los oficiales de justicia, fui a la casa de este indígena, donde hallamos cuatro jarros llenos. Los hice sacar ala calle, hacerlos pedazos y arrojar esta maldita chicha que me dió un olor tan pestífero que me hizo vomitar y me puso enfermo durante algunos días.
Los españoles de baja condición, que conocen la inclinación que tienen los indígenas por la bebida, hacen esto: aunque saben que está prohibido bajo pena de confiscación y multa vender vino entre los indígenas, sin embargo sacan el vino y van a los pueblos a venderlo, por lo mucho que ganan: De un jarro de vino hacen al menos dos; lo cosen con agua, miel y otras especies de drogas para darle fuerza, las cuales no cuestan casi nada, pero que emborrachan fuertemente a los pobres indígenas. Venden esta bebida mixta como verdadero vino de España. Finalmente cuando éstos quedan embriagados y dormidos ellos pasan a registrarles los bolsillos. Los españoles llaman a estas cosas por burla "pecadillos" porque no hacen caso de esto y no tienen conciencia alguna no sólo para emborrachar a los indígenas y robarles, sino también hasta matarlos. La muerte de estas pobres gentes no está más considerada ni vengada entre ellos como una oveja o un becerro que cae en un pozo.
CAPITULO 11
EL GOBIERNO Y LA JUSTICIA QUE LOS INDÍGENAS EJERCEN ENTRE SÍ
Varios pueblos indígenas han adoptado la forma de gobierno civil de los españoles teniendo uno o dos alcaldes. Otros pueblos tienen el privilegio de tener un gobernador indígena, que es superior a los alcaldes y a todos los demás oficiales. El gobernador conserva su cargo muchos años, porque éste es siempre un hombre de calidad entre los indígenas, a menos que se quejen de su conducta. Estos oficiales pueden castigar a todos los indígenas que cometen algún crimen o escándalo con multas, prisiòn, azotes y destierro, pero no la muerte pues esta clase de causas se remiten a los gobernadores españoles. Si hay alguna queja entre ellos contra un indígena, primero se reúnen con los familiares de éste y en particular con el jefe de su tribu. Si él y los otros juzgan que merece cualquier castigo, le toca al alcalde y los otros jueces el condenarlo a sufrir la pena que éstos primeros hayan acordado. A veces hay quienes apelan la desición al sacerdote del pueblo de quien con frecuencia aceptan su desición.
Estando en Mixco sucedió que un indígena habiendo sido condenado, no se conformó con la sentencia, apeló a mí diciendo que quería ser azotado en la iglesia por orden mía y que el castigo le sería de provecho como venido de Dios. Cuando lo trajeron, no pude anular la sentencia que le habían dado sus compañeros pues era justa en vista de los desórdenes que había cometido. Así que ordené que le dieran los azotes que él sufrió muy pacientemente y alegre, después de eso me besó las manos y me dió una ofrenda en plata para agradecerme, según dijo él, por el bien que yo había hecho a su alma.
CAPITULO 12
ARTES Y OFICIOS DE LOS INDÍGENAS, EXACTITUD Y ASISTENCIA A LAS CEREMONIAS DE LA IGLESIA, FRECUENTES VISITAS A SUS ECLESIÁSTICOS.
En la mayor parte de los pueblos de estas gentes hay quienes profesan los mismos oficios que los españoles: cerrajeros, herradores, sastres, carpinteros, albañiles, zapateros y otros.
Los domingos y fiestas hay un fiscal que está obligado a reunir en la iglesia a los jóvenes de ambos sexos antes y después del servicio divino y enseñarles el rezo, sacramentos y los mandamientos de la ley de Dios y todos los otros artículos del catecismo. Por la mañana, él y otros músicos están obligados tan pronto como oyen tocar la campana, de asistir a la iglesia para cantar y oficiar la misa que celebran con órgano y otros instrumentos de música, y lo hacen tan bien como los españoles: deben ir igualmente a la iglesia alas cinco de la tarde, hora en que la campana los llama para cantar la Salve.
El cura dispone de muchas ofrendas que se hacen en la iglesia, cuando se confiesan o se celebra algún asunto que comunicarle; porque jamás lo van a ver sin llevarle un regalo según sus facultades. Además del diezmo que él tiene de todas las cosas, se le dá una pension mensual en dinero, que los mismos alcaldes y regidores le llevan y a quien él da un recibo sobre el registro de los gastos públicos. Aunque esta pensión sea acordada por los magistrados españoles y pagada en nombre del rey para predicar el evangelio, ella sale sin embargo de la bolsa de los pobres indígenas o procede de su trabajo.
CAPITULO 13
TRIBUTOS QUE PAGAN LOS INDÍGENAS
Todos los pueblos de América bajo dominación española, pertenecen a la corona de España o a unos señores particulares que éstos llaman "comendadores" (descendiente de los primeros conquistadores), a quienes se paga un tributo anual en diversos frutos y otro al rey en dineroLos jefes de las tribus tienen cuidado de recoger este tributo, y deponerlo en poder de los alcaldes y regidores, quienes lo llevan a la contaduría mayor que hay en la ciudad, o al magistrado español más cercano, si el pueblo depende del rey, o bien al señor o comendador aquien el pueblo pertenece.
Sólo he encontrado una cosa en la que los españoles tienen alguna consideración e indulgencia por los indígenas: si alguno es tan pobre, débil y enfermo que no puede trabajar o que haya llegado a los setenta años, está exento de pagar cualquier tributo. También están exentos del tributo algunos pueblos que pueden hacer constar que descienden del Estado de Tlaxcallán, o de algunas familias de México y sus contornos que fueron los primeros que ayudaron a los españoles cuando hicieron la conquista de aquel país.
CAPITULO 14 COSTUMBRES, FIDELIDAD Y RESPETO HACIA LOS ECLESIÁSTICOS, ELOCUENCIA NATURAL DE LOS INDÍGENAS. EL APEGO QUE AUN TIENEN A SUS ANTIGUAS SUPERSTICIONES O IDOLATRIA Y LA OPINION QUE TIENEN DE LA RELIGION.
Su carácter: En lo que respecta a sus costumbres y conservación, es conocido que son muy civiles y beningnos, de un natural tímido e inclinados a servir, a obedecer y a hacer el bien por poca amistad que se les manifieste; pero en los lugares donde son mal tratados, ellos son ásperos, desagradables, no quieren hacer nada y prefieren dejarse morir que vivir en esclativud. Los indígenas son muy fieles, nunca se ha oído que hayan hecho un robode importancia: los españoles no temen pasar la noche con ellos en el desierto, aunque lleven sacos llenos de oro.
Guardan muy bien el secreto y no quisieran haber revelado nada que pudiera perjudicar la reputaciòn de uno de sus vecinos ni herir la reputaciòn de un español por poca amistad que tengan con èl.
Sobre todo ellos tienen un gran respeto a su cura y cuando van a visitarlo se ponen sus mejores vestidos y estudian un cumplimiento o discurso para hablarle.
IDIOMA
Son muy abundantes en sus expresiones y estàn llenos de circunloquios que ellos enriquecen de paràbolas y comparaciones para explicar sus pensamientos e intenciones.
Yo he estado hasta una hora entera oyendo hablar a una vieja, que hablaba con tanta elegancia en su lengua, que en nuestro idioma parecerìamos bàrbaros y sin sentido… quedè asombrado. Aprendìa màs de su idioma escuchàndolos a ellos que en el estudio que yo hacìa. Asi es que si yo podìa responderles con frases y expresiones que fueran parecidas a las suyas, algo que procuraba hacer, seguro me ganaba su amistad.
En lo que respecta al culto de Dios, profesan en la apariencia la misma religion que los españoles, pero en el interior se les dificulta creer lo que no parece visible a sus ojos.
Todavìa hay muchos que adoran idolos de madera. Y que son supersticiosos observando los encuentros de las bestias que atraviesan los caminos, el vuelo de los pàjaros y el canto de èstos acerca de sus casas en ciertos tiempos que no tienen costumbre de venir.
Hay muchos que estàn estregados a la hechicerìa, y que creen que su vida depende de alguna bestia que guardan en su poder como un espìritu familiar, y se imaginan que cuando esta bestia muera ellos deben tambièn morir, que cuando se les persigue en la caza les tiembla el corazòn y que cuando les falta aquel animal, les falta a ellos tambièn.
LOS CUADROS
Ellos ven que se pintan varios “santos” con animales cerca de ellos, como san Jerònimo con un leòn, San Antonio con un puerco y otras bestias salvajes, santo Domingo con un perro, San Marcos con un toro, y san Juan con un àguila, se imaginan que aquellos santos eran de la misma opiniòn que ellos y que los animales eran sus espìritus familiares. Entonces piensas que la religiòn catòlica tiene relaciòn con sus anteriores creencias.
Las iglesias estàn llenas de cuadros religiosos de estos santos, los cuales se llevan en procesiòn en la punta de ciertos palos dorados.
El dìa de la fiesta se saca el cuadro religioso correspondiente y el dueño del cuadro dà al cura tres o cuatro escudos para la misa sermòn con un pavo, tres o cuatro gallinas y el cacao. Asì pues en las iglesias donde hay por lo menos cuarenta de estos cuadros o imàgenes de santos, el cura saca por lo menos cuatrocientos o quinientas libras por años.Si muere el dueño de un cuadro y deja hijos, estos deben cuidarlo como una porciòn de su herencia y cuidar que se celebre la fiesta de este cuadro. Si el dueño no deja hijos, entonces el sacerdote reùne a los jefes de las tribus y a los principales oficiales de justicia, a quienes sermonea para hacerles saber que hay un lugar en la iglesia que està ocupado inùtilmente por un tal santo y el palo que le sostiene. Que serà llevado al ayuntamiento y lo guarden hasta ser de nuevo comprado o solicitado por el dueño. Los indìgenas reaccionan ràpido pues piensan que Dios les castigarà por semejante descuido. Recurren al cura para que les fije un tiempo para poder decidir lo que haràn . Hacen una fiesta solemne para apaciguar la còlera del santo y buscan alguien que se haga cargo del cuadro.
para leer los capítulos faltantes: http://enchiel.blogspot.com/2009/04/thomas-gage.html
CAPITULO 15 APLICACION DE LOS INDÍGENAS PARA CELEBRAR SUS FIESTAS Y COMO EXCEDEN ALOS ESPAÑOLES IMITÁDOLOS CUANDO SE EJERCITAN EN PÚBLICO CIERTOS DIAS DEL AÑO.
CAPITULO 16 VARIOS MANERAS EN QUE LOS ESPAÑOLES SE APROVECHAN DEL DOMINIO SOBRE LOS INDÍGENAS
CAPITULO 17 BAILES DE LOS INDÍGENAS Y SUS INSTRUMENTOS
CAPITULO 18 COMO SALIO TOMAS GAGE DE LA CIUDAD DE GUATEMALA PARA VIVIR CON LOS INDÍGENAS
CAPITULO 19 CONTINUACIÓN DEL RELATO DE SU VIAJE
CAPITULO 20 COMO APRENDIÓ LA LENGUA DE LOS INDÍGENAS. PROCEDENCIA DE LAS RENTAS DE LOS CURAS.
CAPITULO 21 HECHICEROS Y SORTÍLEGOS: HISTORIAS REMARCABLES SOBRE ESTE ASUNTO
CAPITULO 22 OBSTÁCULOS PARA VOLVER A INGLATERRA. ACEPTA UN CARGO EN AMATITLÁN.
CAPITULO 23 EL AUTOR ES ENVIADO A PETAPA DONDE EJECUTA HABILMENTE SU PLAN PARA REGRESAR A INGLATERRA.